Esta es otra de las razones que me ha quitado tiempo de escribir en el blog.
Pero estoy tan orgullosa de ellas que no puedo hacer otra cosa que pediros que os hagáis fans de este blog y cocinéis con nosotras.
laaventuradecocinar.blogspot.com
sábado, 25 de febrero de 2012
Enero
Hace muchísimo tiempo que no escribo en el blog, y lo primero que tengo que decir es que no hay ninguna razón aparente para haber dejado de hacerlo. Pereza o vaguería, solo se me ocurren esas dos razones.
La verdad es que desde Navidad que fue la última vez que escribí me han pasado cosas y no las he reflejado aquí.
La más importante y la que más me llena el alma es haber sido capaz de recuperar a uno de mis mejores amigos.
Recuerdo que en unas de las entradas más antiguas de este blog, hablaba sobre la relación de un hombre y una mujer y defendía que podían ser amigos por encima de todas las cosas. Pues bien, lo sigo defendiendo, aunque llevarlo a cabo casi me cuesta la relación con él.
El problema fue esta vez que nunca lo consideré realmente mi amigo. Yo jamás llegue a verlo así. Para mi siempre fue algo más. Hasta tal punto que le exigía más que al resto, le pedía más que al resto y le pasaba menos que a nadie.
Cuando un día me escribió una carta preciosa agradeciéndole a San Nicolás mi amistad a pesar de que fuera más compleja que un puzzle de 5000 piezas, entendí que no estaba siendo justa con él y decidí alejarme.
El intento me honra, pero no conseguí permanecer lejos de él mas de un mes. Enero ha sido el peor mes que he pasado en muchísimo tiempo. Le he echado tanto de menos...
Pero hay algo positivo en todo ello. Perdí la esperanza de que él se enamorara de mi como yo lo estoy o lo estaba o lo estuve de él. Ahora no se como me siento. No he dejado de quererle, pero no sueño ni fantaseo con la idea de que aparezca un día en mi puerta, y me diga que ha estado ciego y que ahora ve claramente lo mucho que me ama y que solo puede vivir si yo estoy a su lado. ¿Demasiadas películas románticas? Es posible. Pero esa clase de amor tiene que existir.
Ahora volvemos a vernos a menudo. Whasapeamos. Nos escribimos correos como antes. Pero todo ha dejado de tener ese halo melancólico y doloroso que tenía antes. Ahora él me corresponde, me quiere como amiga. Y yo, con dificultad algunas veces, estoy consiguiendo quererle como él se merece. Porque a los amigos hay que quererlos como son, con lo bueno y con lo malo, porque al fin y al cabo tu los eliges, y si lo haces bien, ellos te seguirán toda la vida.
La verdad es que desde Navidad que fue la última vez que escribí me han pasado cosas y no las he reflejado aquí.
La más importante y la que más me llena el alma es haber sido capaz de recuperar a uno de mis mejores amigos.
Recuerdo que en unas de las entradas más antiguas de este blog, hablaba sobre la relación de un hombre y una mujer y defendía que podían ser amigos por encima de todas las cosas. Pues bien, lo sigo defendiendo, aunque llevarlo a cabo casi me cuesta la relación con él.
El problema fue esta vez que nunca lo consideré realmente mi amigo. Yo jamás llegue a verlo así. Para mi siempre fue algo más. Hasta tal punto que le exigía más que al resto, le pedía más que al resto y le pasaba menos que a nadie.
Cuando un día me escribió una carta preciosa agradeciéndole a San Nicolás mi amistad a pesar de que fuera más compleja que un puzzle de 5000 piezas, entendí que no estaba siendo justa con él y decidí alejarme.
El intento me honra, pero no conseguí permanecer lejos de él mas de un mes. Enero ha sido el peor mes que he pasado en muchísimo tiempo. Le he echado tanto de menos...
Pero hay algo positivo en todo ello. Perdí la esperanza de que él se enamorara de mi como yo lo estoy o lo estaba o lo estuve de él. Ahora no se como me siento. No he dejado de quererle, pero no sueño ni fantaseo con la idea de que aparezca un día en mi puerta, y me diga que ha estado ciego y que ahora ve claramente lo mucho que me ama y que solo puede vivir si yo estoy a su lado. ¿Demasiadas películas románticas? Es posible. Pero esa clase de amor tiene que existir.
Ahora volvemos a vernos a menudo. Whasapeamos. Nos escribimos correos como antes. Pero todo ha dejado de tener ese halo melancólico y doloroso que tenía antes. Ahora él me corresponde, me quiere como amiga. Y yo, con dificultad algunas veces, estoy consiguiendo quererle como él se merece. Porque a los amigos hay que quererlos como son, con lo bueno y con lo malo, porque al fin y al cabo tu los eliges, y si lo haces bien, ellos te seguirán toda la vida.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Feliz Navidad!
En estos días, aunque no seas creyente, te invade una especie de espíritu ñoño y empalagoso que hace que hasta los más rancios parezcan un poco más dulces.
Pero no nos dejemos llevar a engaños. Esa oleada de "amor" que parece que recorre el mundo no deja de ser fruto de un merchandising brutal llevado a cabo por las grandes marcas comerciales. Parece que nos apeteciera correr al lado de nuestra familia cuando vemos el anuncio de turrón a pesar de que el resto del año renegamos de ella sin parar.
No, no me gusta mucho la Navidad lo reconozco. Soy demasiado práctica para dejarme llevar por todo esto. Creo que la Navidad debería de ir más allá de las tres o cuatro semanas en la que nos deja estúpidos y con poco margen de maniobra. Habría que esquivar ese sentido y espíritu consumista para intentar llevar la Navidad a su verdadero lugar. Habría que intentar que todos los días del año fueran Navidad. Que las buenas obras y las recaudaciones de dinero y donaciones que en estos días invaden las calles y la televisión se prolongaran durante todo el año.
Y como es Navidad y todo el mundo pide deseos, ahí van los mios:
Que ese paseante de la Puerta del Sol que da 5 euros para los voluntarios que contra el frío recogen dinero para Médicos sin fronteras, lo hiciera todos los meses del año. Que las galas benéficas de estos días, no se centraran solo en crear una escuela en Perú, sino que intentaran que esos mismos "ricos" la mantuvieran a lo largo de los años. Que tengamos presentes a los más desfavorecidos los 365 días del año y no solo ahora y porque es Navidad. Que dar sin esperar nada a cambio no sea solo una actitud de estas fechas. Que los que no tienen nada que comer, no solo en Navidad, sino todos los días del año estén presentes hoy y todos los días en nuestros pensamientos. Que la gente abra los ojos y vea que al lado suyo, en su calle, en su barrio, en su misma ciudad hay un montón de personas que viven una realidad muy alejada de las luces y los dulces navideños. Que ojala la gente pudiera pararse cualquier día del año y comprobar que la historia que hay detrás de esas personas no es algo que no pueda pasarnos a cualquiera.
No deseo nada más, bueno sí, volver a ver a mi Bollo este año que entra.
Pero no nos dejemos llevar a engaños. Esa oleada de "amor" que parece que recorre el mundo no deja de ser fruto de un merchandising brutal llevado a cabo por las grandes marcas comerciales. Parece que nos apeteciera correr al lado de nuestra familia cuando vemos el anuncio de turrón a pesar de que el resto del año renegamos de ella sin parar.
No, no me gusta mucho la Navidad lo reconozco. Soy demasiado práctica para dejarme llevar por todo esto. Creo que la Navidad debería de ir más allá de las tres o cuatro semanas en la que nos deja estúpidos y con poco margen de maniobra. Habría que esquivar ese sentido y espíritu consumista para intentar llevar la Navidad a su verdadero lugar. Habría que intentar que todos los días del año fueran Navidad. Que las buenas obras y las recaudaciones de dinero y donaciones que en estos días invaden las calles y la televisión se prolongaran durante todo el año.
Y como es Navidad y todo el mundo pide deseos, ahí van los mios:
Que ese paseante de la Puerta del Sol que da 5 euros para los voluntarios que contra el frío recogen dinero para Médicos sin fronteras, lo hiciera todos los meses del año. Que las galas benéficas de estos días, no se centraran solo en crear una escuela en Perú, sino que intentaran que esos mismos "ricos" la mantuvieran a lo largo de los años. Que tengamos presentes a los más desfavorecidos los 365 días del año y no solo ahora y porque es Navidad. Que dar sin esperar nada a cambio no sea solo una actitud de estas fechas. Que los que no tienen nada que comer, no solo en Navidad, sino todos los días del año estén presentes hoy y todos los días en nuestros pensamientos. Que la gente abra los ojos y vea que al lado suyo, en su calle, en su barrio, en su misma ciudad hay un montón de personas que viven una realidad muy alejada de las luces y los dulces navideños. Que ojala la gente pudiera pararse cualquier día del año y comprobar que la historia que hay detrás de esas personas no es algo que no pueda pasarnos a cualquiera.
No deseo nada más, bueno sí, volver a ver a mi Bollo este año que entra.
domingo, 11 de diciembre de 2011
9 de Diciembre de 2011
Hace días que no escribo nada. No es falta de ganas, es falta de tiempo. Pero hoy tengo que escribir, porque me lo pide el cuerpo pero sobre todo me lo pide el alma.
Para que os hagáis una idea de como me siento, deciros que tengo un ligero dolor en el pecho... Algo entre constante y punzante... Que el aire me llega con dificultad a los pulmones... y que me escuecen los ojos de la sal que llevan mis lágrimas.
Que egoístas podemos llegar a ser cuando consideramos que algo nos pertenece. Y que complicado puede llegar a ser prescindir de ello de forma consciente. Si os digo que parece que me hubieran metido la mano en el pecho y me hubieran estrujado el corazón, ¿os lo creeríais?
Cuando se ha sido tan egoísta que se ha llegado a deformar la realidad. Cuando te has creído tus propias mentiras y solo tu eres la principal engañada. Cuando te das cuenta que nadie se ha creído lo que tu si, ¿cómo das marcha atrás? ¿Cómo arreglo el agujero que tengo en el pecho?
Cuando salieron por mi boca las palabras que tantas veces mentalmente y en silencio había ensayado, no lloré. Creo que he llorado tantos días pensando en como decirle lo mucho que le quiero y lo mucho que le voy a echar de menos, que cuando finalmente se lo he dicho, no he vertido ni una sola de las lágrimas que ahora recorren mis mejillas al escribir estas líneas.
Callado se quedo. No supo que decirme. Pero el abrazo que me dio me lleno el alma de pena. Siempre le dije que no sabía abrazar, jaja, pero ahora reconozco que ha aprendido, el alumno a superado al maestro y encima le ha dado una lección. Ese abrazo me destrozó definitivamente.
Me alejo para no volver en mucho tiempo. Me alejo llena de amor y de pena. Me alejo con la sensación de perderle pero con la esperanza de que sea precisamente solo eso, una sensación. Me alejo pensando ya en regresar, pero regresar sanada. Regresar con la firmeza de darle lo que de verdad se merece, una amistad sincera, sin dobles lecturas, sin varas de medir distintas. Porque la mejor forma de quererle, es precisamente dejar de hacerlo.
Para que os hagáis una idea de como me siento, deciros que tengo un ligero dolor en el pecho... Algo entre constante y punzante... Que el aire me llega con dificultad a los pulmones... y que me escuecen los ojos de la sal que llevan mis lágrimas.
Que egoístas podemos llegar a ser cuando consideramos que algo nos pertenece. Y que complicado puede llegar a ser prescindir de ello de forma consciente. Si os digo que parece que me hubieran metido la mano en el pecho y me hubieran estrujado el corazón, ¿os lo creeríais?
Cuando se ha sido tan egoísta que se ha llegado a deformar la realidad. Cuando te has creído tus propias mentiras y solo tu eres la principal engañada. Cuando te das cuenta que nadie se ha creído lo que tu si, ¿cómo das marcha atrás? ¿Cómo arreglo el agujero que tengo en el pecho?
Cuando salieron por mi boca las palabras que tantas veces mentalmente y en silencio había ensayado, no lloré. Creo que he llorado tantos días pensando en como decirle lo mucho que le quiero y lo mucho que le voy a echar de menos, que cuando finalmente se lo he dicho, no he vertido ni una sola de las lágrimas que ahora recorren mis mejillas al escribir estas líneas.
Callado se quedo. No supo que decirme. Pero el abrazo que me dio me lleno el alma de pena. Siempre le dije que no sabía abrazar, jaja, pero ahora reconozco que ha aprendido, el alumno a superado al maestro y encima le ha dado una lección. Ese abrazo me destrozó definitivamente.
Me alejo para no volver en mucho tiempo. Me alejo llena de amor y de pena. Me alejo con la sensación de perderle pero con la esperanza de que sea precisamente solo eso, una sensación. Me alejo pensando ya en regresar, pero regresar sanada. Regresar con la firmeza de darle lo que de verdad se merece, una amistad sincera, sin dobles lecturas, sin varas de medir distintas. Porque la mejor forma de quererle, es precisamente dejar de hacerlo.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Esta noche he soñado con Pierre
Ha sido un sueño muy real porque cuando me he despertado aun conservaba esa sensación en la piel de cuando alguien te está mirando y está atravesando la piel para llegarte hasta el corazón.
Estaba esperando en la parada del autobús que cojo normalmente para ir al centro de Madrid. Aun con el sueño fresco no consigo reconocer que parada era. Subía al autobús y pedía un billete para Madrid, 2,10€. El tardaba en dármelo. Yo veía que estaba escribiendo algo en el billete, pero en la falta de cordura que tienen los sueños, ni siquera le preguntaba que estaba escribiendo, es más, creo que no me pareció ni raro. No me fije en él. Me dio el billete, avance por el pasillo y cuando me lo fui a guardar en el bolsillo me di cuenta que había algo escrito.
"Me llamo Pierre. Y creo que no voy a poder dejar de mirarte"
El billete, un trozo de papel de apenas 4x4 centímetros, llevaba escrito también un número de teléfono.
Me giré, con el corazón palpitando deprisa en mi garganta y efectivamente, se había girado en el asiento y me estaba mirando. No era precisamente el tipo de hombre que pueda llamarme la atención. Era castaño, con el pelo algo largo, pero no lo suficiente como para decir que tenía el pelo largo. Lo que me llevo a dejar de respirar por un momento y pensar que no volvería a hacerlo nunca más fueron sus ojos de un azul eléctrico y tan intensos que por un momento no vi nada más.
Creo que una vez comprobado el efecto que había causado en mi, se giró y arrancó el autobús para seguir con el recorrido. Yo me quede plantada sin poder moverme en mitad del pasillo. Era incapaz de dar un solo paso. Ni hacia delante, ni hacia atrás. Era como si mi cuerpo, mis músculos, mis nervios y mis tendones fueran de piedra. No respondían a los impulsos de mi cerebro. Y entonces él hizo lo que había prometido que haría en aquel trocito de papel. Me miró por el espejo interior del autobús y entonces supe, incluso ahora recién levantada lo sigo sintiendo, que me había rendido incluso antes de haber presentado batalla alguna.
Cuando llegué al intercambiador de Príncipe Pío en Madrid, bajé del autobús. No pude resistirme a mirar hacía su lugar antes de bajar y seguía mirándome. Siento incluso ahora, después de haberme despertado hace ya un rato, el esfuerzo que tuve que hacer para bajar de aquel autobús. Era como si hubiera una fuerza invisible que me impidiera atravesar la puerta trasera del autobús para salir a la libertad. Pero baje.
No recuerdo mucho de la parte intermedia del sueño. Esta algo borrosa y se que aparecían antiguos amigos del barrio. Gente a la que hace mucho tiempo que no veo y que no se que es de sus vidas. Esta última parte esta mucho más difusa que la primera, pero recuerdo haber subido con esos amigos a un autobús y se que lo conducía Pierre y se que yo le devolvía el billete de autobús con mi número de teléfono. Él me volvía a mirar con esos ojos azules tan bonitos, pero la sensación de impulso eléctrico se había diluido.
Recuerdo, sin tanta precisión, que a veces desconectaba de la conversación de mis compañeros de viaje para mirar al espejo del conductor, pero esta vez él ya no miraba. La sensación de decepción por no ver sus ojos reflejados en el espejo si la recuerdo.
Dos autobuses distintos, la misma persona y dos sensaciones tan contrarias. Probablemente sea una escéptica, pero no creo que exista nadie real que consiga hacerme sentir esa sensación de estar entregada y vendida como lo he sentido esta noche en mi sueño. Y es que al fin y al cabo, los sueños, sueños son.
Estaba esperando en la parada del autobús que cojo normalmente para ir al centro de Madrid. Aun con el sueño fresco no consigo reconocer que parada era. Subía al autobús y pedía un billete para Madrid, 2,10€. El tardaba en dármelo. Yo veía que estaba escribiendo algo en el billete, pero en la falta de cordura que tienen los sueños, ni siquera le preguntaba que estaba escribiendo, es más, creo que no me pareció ni raro. No me fije en él. Me dio el billete, avance por el pasillo y cuando me lo fui a guardar en el bolsillo me di cuenta que había algo escrito.
"Me llamo Pierre. Y creo que no voy a poder dejar de mirarte"
El billete, un trozo de papel de apenas 4x4 centímetros, llevaba escrito también un número de teléfono.
Me giré, con el corazón palpitando deprisa en mi garganta y efectivamente, se había girado en el asiento y me estaba mirando. No era precisamente el tipo de hombre que pueda llamarme la atención. Era castaño, con el pelo algo largo, pero no lo suficiente como para decir que tenía el pelo largo. Lo que me llevo a dejar de respirar por un momento y pensar que no volvería a hacerlo nunca más fueron sus ojos de un azul eléctrico y tan intensos que por un momento no vi nada más.
Creo que una vez comprobado el efecto que había causado en mi, se giró y arrancó el autobús para seguir con el recorrido. Yo me quede plantada sin poder moverme en mitad del pasillo. Era incapaz de dar un solo paso. Ni hacia delante, ni hacia atrás. Era como si mi cuerpo, mis músculos, mis nervios y mis tendones fueran de piedra. No respondían a los impulsos de mi cerebro. Y entonces él hizo lo que había prometido que haría en aquel trocito de papel. Me miró por el espejo interior del autobús y entonces supe, incluso ahora recién levantada lo sigo sintiendo, que me había rendido incluso antes de haber presentado batalla alguna.
Cuando llegué al intercambiador de Príncipe Pío en Madrid, bajé del autobús. No pude resistirme a mirar hacía su lugar antes de bajar y seguía mirándome. Siento incluso ahora, después de haberme despertado hace ya un rato, el esfuerzo que tuve que hacer para bajar de aquel autobús. Era como si hubiera una fuerza invisible que me impidiera atravesar la puerta trasera del autobús para salir a la libertad. Pero baje.
No recuerdo mucho de la parte intermedia del sueño. Esta algo borrosa y se que aparecían antiguos amigos del barrio. Gente a la que hace mucho tiempo que no veo y que no se que es de sus vidas. Esta última parte esta mucho más difusa que la primera, pero recuerdo haber subido con esos amigos a un autobús y se que lo conducía Pierre y se que yo le devolvía el billete de autobús con mi número de teléfono. Él me volvía a mirar con esos ojos azules tan bonitos, pero la sensación de impulso eléctrico se había diluido.
Recuerdo, sin tanta precisión, que a veces desconectaba de la conversación de mis compañeros de viaje para mirar al espejo del conductor, pero esta vez él ya no miraba. La sensación de decepción por no ver sus ojos reflejados en el espejo si la recuerdo.
Dos autobuses distintos, la misma persona y dos sensaciones tan contrarias. Probablemente sea una escéptica, pero no creo que exista nadie real que consiga hacerme sentir esa sensación de estar entregada y vendida como lo he sentido esta noche en mi sueño. Y es que al fin y al cabo, los sueños, sueños son.
jueves, 17 de noviembre de 2011
El Mercado
Iba esta tarde en el coche tranquilamente escuchando la radio cuando he decidio poner RNE1. A esa hora (5 aprox.) esta el programa de Asuntos Propios de Toni Garrido. Lo pongo porque a parte de ser bastante interesante, el presentador me pone muchísimo. Tiene una voz impresionante. Pero yo no quería hablar de esto en esta entrada.
El caso es que hoy cuando lo he puesto, estaba un oyente hablando. No se quien era porque me he enchufado tarde, pero el caso es que estaba hablando de la prima de riesgo, los mercados y demás mandangas.
El oyente en cuestión tenía una idea que a él le parecía muy buena (quizás llega un economista y me tilda de loco - decía el hombre) y que a mi sinceramente, también me lo parecía hasta que me he puesto a cenar viendo el telediario.
La cuestión es la siguiente. Hoy la prima de riesgo española se ha quedado rozando los 500 puntos, creo que finalmente estaba en 459, pero vamos, punto arriba, punto abajo, eso es una barbaridad. ¿Qué significa esto? Pues bien, significa que nos sale caro financiarnos como país. Es decir, ahora que no tenemos un duro en las arcas públicas, si necesitamos dinero, devolverlo nos va a salir por un pico. Y claro no estamos hablando de un préstamo para comprar un coche o reformar el baño, estamos hablando de muchos, muchíiiiiiisimos millones, que hoy el estado Español ha pedido y se lo han prestado al 7%.
Si te pones a echar cálculos te mareas fijo. ¿Y quien decide si se nos presta el dinero más caro o menos caro? EL MERCADO. Tanto se ha repetido esta palabra en el rato que he ido conduciendo, que me he bajado del coche con la sensación de que El Mercado era un tipo gordo, con una camisa hawaina, sentado detrás de un escritorio cutre, con una caja de pizza encima, oliendo a rancio y con un fajo de dinero en cada mano. Horrible imagen. Pero no deja de ser más o menos la realidad. El Mercado dicta que países son más solventes y cuales no. ¿Basandose en qué? En su propio beneficio. En el propio beneficio de el Mercado, de las empresas y los especuladores que lo manejan. Yo sigo sin ponerle nombre al Mercado. El caso y para no enfarrangarme mucho, lo que venía a decir el oyente era que en vez de pedir prestados, digamos, 3500 millones a un 7% de interés, porque no las grandes empresas con beneficios de este país, que todavía las hay, vease Telefonica, Santander, BBVA, IBM...etc, porque no podían ser ellas, las que en un alarde de patriotismo (que debería de haber más en este país y no solo cuando juega la Roja) nos prestasen el dinero más barato, al 1%, al 2%.
De esta manera, decía el oyente, le hacíamos un corte de mangas al Mercado (se le iba a atragantar la pizza) y dejábamos de estar en sus especulativas manos. Seguia conduciendo y la verdad es que cada vez me gustaba más la idea de este hombre. Darle la vuelta a la tortilla (de patatas, que para eso somos españoles), hacerle un quiebro al Mercado y mandar a todos los especuladores a tomar por culo. ¡Que esto es España!
¡Spain is different! Se iban a enterar... Emocionada estaba, escuchando al hombre este.
Me parecía una idea simpleza impactante y a la vez de un calado increíble. Dejar de lado al Mercado. Sacar pecho como españoles que somos y autofinanciarnos nosotros mismos. Que ese ramillete de buenas empresas que tenemos en este país, que si señores, que aquí también sabemos hacer las cosas bien y tener grandes multinacionales, que esas empresas nos sacaran de este hoyo en donde el puto Mercado se empeña en meternos.
Me he bajado del coche pensando, "hay que ver...que buenas ideas hay por ahí y que poco caso se hace a la gente". Oye y tan feliz que me he puesto a recoger la casa un poco, y hacer unas magdalenas, hasta que me he sentado a cenar y he puesto las noticias...
Noticia sobre la prima de riesgo, el dineral que ha tenido que pedir el estado y los intereses por las nubes que vamos a tener que pagar (no pierdan de vista que esos intereses se van a devolver quitándolos de la sanidad, la educación, infraestructuras...que el dinero no crece en los árboles).
¡Bien! Hoy voy a entender la noticia gracias al programa... Pero jooooder! Casi me ahogo con el pedazo de queso que me estaba comiendo cuando me he enterado que la mayoría del dinero que ha pedido el Estado provenía de empresas privadas españolas, entre las cuales se encontraban los dos grandes bancos de este país...Y de patriotismo nada de nada!!!! Que nos van a cobrar los intereses al 7%!!!!
Me ha encantado oír al oyente esta tarde, de veras, pero sí caballero, tenía usted razón cuando decía que lo mismo estaba planteando una insensatez. Pues bien, no era una insensatez, por lo menos para mi que le estaba escuchando. Es una insensatez para todo esa gentuza que representa a El Mercado, porque no llevan camisa hawaina, van con traje de Armani, pero son tan cerdos y con tan pocos escrúpulos como el tío que yo me he imaginado detrás del escritorio roñoso.
Me voy a dormir, que afortunadamente mañana trabajo y no todo el mundo en este país (sin patrioticos) puede decir lo mismo...
El caso es que hoy cuando lo he puesto, estaba un oyente hablando. No se quien era porque me he enchufado tarde, pero el caso es que estaba hablando de la prima de riesgo, los mercados y demás mandangas.
El oyente en cuestión tenía una idea que a él le parecía muy buena (quizás llega un economista y me tilda de loco - decía el hombre) y que a mi sinceramente, también me lo parecía hasta que me he puesto a cenar viendo el telediario.
La cuestión es la siguiente. Hoy la prima de riesgo española se ha quedado rozando los 500 puntos, creo que finalmente estaba en 459, pero vamos, punto arriba, punto abajo, eso es una barbaridad. ¿Qué significa esto? Pues bien, significa que nos sale caro financiarnos como país. Es decir, ahora que no tenemos un duro en las arcas públicas, si necesitamos dinero, devolverlo nos va a salir por un pico. Y claro no estamos hablando de un préstamo para comprar un coche o reformar el baño, estamos hablando de muchos, muchíiiiiiisimos millones, que hoy el estado Español ha pedido y se lo han prestado al 7%.
Si te pones a echar cálculos te mareas fijo. ¿Y quien decide si se nos presta el dinero más caro o menos caro? EL MERCADO. Tanto se ha repetido esta palabra en el rato que he ido conduciendo, que me he bajado del coche con la sensación de que El Mercado era un tipo gordo, con una camisa hawaina, sentado detrás de un escritorio cutre, con una caja de pizza encima, oliendo a rancio y con un fajo de dinero en cada mano. Horrible imagen. Pero no deja de ser más o menos la realidad. El Mercado dicta que países son más solventes y cuales no. ¿Basandose en qué? En su propio beneficio. En el propio beneficio de el Mercado, de las empresas y los especuladores que lo manejan. Yo sigo sin ponerle nombre al Mercado. El caso y para no enfarrangarme mucho, lo que venía a decir el oyente era que en vez de pedir prestados, digamos, 3500 millones a un 7% de interés, porque no las grandes empresas con beneficios de este país, que todavía las hay, vease Telefonica, Santander, BBVA, IBM...etc, porque no podían ser ellas, las que en un alarde de patriotismo (que debería de haber más en este país y no solo cuando juega la Roja) nos prestasen el dinero más barato, al 1%, al 2%.
De esta manera, decía el oyente, le hacíamos un corte de mangas al Mercado (se le iba a atragantar la pizza) y dejábamos de estar en sus especulativas manos. Seguia conduciendo y la verdad es que cada vez me gustaba más la idea de este hombre. Darle la vuelta a la tortilla (de patatas, que para eso somos españoles), hacerle un quiebro al Mercado y mandar a todos los especuladores a tomar por culo. ¡Que esto es España!
¡Spain is different! Se iban a enterar... Emocionada estaba, escuchando al hombre este.
Me parecía una idea simpleza impactante y a la vez de un calado increíble. Dejar de lado al Mercado. Sacar pecho como españoles que somos y autofinanciarnos nosotros mismos. Que ese ramillete de buenas empresas que tenemos en este país, que si señores, que aquí también sabemos hacer las cosas bien y tener grandes multinacionales, que esas empresas nos sacaran de este hoyo en donde el puto Mercado se empeña en meternos.
Me he bajado del coche pensando, "hay que ver...que buenas ideas hay por ahí y que poco caso se hace a la gente". Oye y tan feliz que me he puesto a recoger la casa un poco, y hacer unas magdalenas, hasta que me he sentado a cenar y he puesto las noticias...
Noticia sobre la prima de riesgo, el dineral que ha tenido que pedir el estado y los intereses por las nubes que vamos a tener que pagar (no pierdan de vista que esos intereses se van a devolver quitándolos de la sanidad, la educación, infraestructuras...que el dinero no crece en los árboles).
¡Bien! Hoy voy a entender la noticia gracias al programa... Pero jooooder! Casi me ahogo con el pedazo de queso que me estaba comiendo cuando me he enterado que la mayoría del dinero que ha pedido el Estado provenía de empresas privadas españolas, entre las cuales se encontraban los dos grandes bancos de este país...Y de patriotismo nada de nada!!!! Que nos van a cobrar los intereses al 7%!!!!
Me ha encantado oír al oyente esta tarde, de veras, pero sí caballero, tenía usted razón cuando decía que lo mismo estaba planteando una insensatez. Pues bien, no era una insensatez, por lo menos para mi que le estaba escuchando. Es una insensatez para todo esa gentuza que representa a El Mercado, porque no llevan camisa hawaina, van con traje de Armani, pero son tan cerdos y con tan pocos escrúpulos como el tío que yo me he imaginado detrás del escritorio roñoso.
Me voy a dormir, que afortunadamente mañana trabajo y no todo el mundo en este país (sin patrioticos) puede decir lo mismo...
viernes, 11 de noviembre de 2011
El peor sitio del mundo para conocer un hombre...
... Sin lugar a dudas, la consulta del ginecólogo.
Rodeada de mujeres, futuras parturientas y otras que solo van a la consulta rutinaria. Los pocos hombres que había hoy allí no eran más que los pobres padres de las criaturas que están por llegar. Conclusión: Imposible cruzarte con el hombre de tu vida allí...¿o no?
Rodeada de mujeres, futuras parturientas y otras que solo van a la consulta rutinaria. Los pocos hombres que había hoy allí no eran más que los pobres padres de las criaturas que están por llegar. Conclusión: Imposible cruzarte con el hombre de tu vida allí...¿o no?
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