jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Felíz Navidad o día de Acción de Gracias?

Guadarrama, 7 Diciembre 2010


Este año la postal se queda corta para poder escribir todo lo que tengo que agradecer, porque a pesar de no haber sido un buen año, porque a pesar de los acontecimientos que auguran un comienzo difícil de 2011, no puedo menos que dar las gracias.

Y comienzo. Doy gracias por teneros. Porque no desfallecéis y os mantenéis firmes a mi lado. Sé que os preocupa mi rumbo, pero ¿quién no se ha perdido alguna vez mientras buscaba su camino? Lo bueno de todo esto es que aunque me pierda una y mil veces vosotros estáis ahí, como las estrellas en el cielo para guiar al marinero. Vosotros marcáis mi rumbo.

Hace ya casi tres años que cambie de rumbo y os encontré nuevamente, y aunque ha habido disputas, malos rollos y broncas, yo solo recuerdo lo bueno. Los buenos momentos, las risas, las fotos que hay que guardar en una caja junto con todo lo que merece la pena.

Y aunque me siento sola muchas veces, sé que tengo que pasar por todo esto. Sé que tengo que conseguir ser feliz conmigo misma, para poder ser feliz con alguien más. Y en esas me hayo, pincho de tortilla en mano, caña en la otra y contemplando por la ventana la niebla espesa que no deja ver más allá de un metro. Y ahora mismo me encuentro en mitad de esa niebla, sola y bastante perdida la verdad, pero sé que va a levantar y que dará paso a un frío día de invierno, de esos que te cortan la piel y te devuelven la vitalidad.

Quiero y tengo que aprender a disfrutar por mi misma de los días de niebla, de los de lluvia, de los de sol, porque sé que algún día, uno de esos cualquiera aparecerá la persona que consiga que nunca más vuelva a caminar sola. Pero tengo que estar preparada, porque como me dijo el otro día un gran amigo, "el maestro aparecerá cuando el alumno esté preparado" y a mi, aun me queda mucho que aprender.

Pero os ruego que no os preocupéis por mi, porque os tengo conmigo y por lo tanto sé que estoy a salvo.

Hoy tocaba dar las gracias por escrito, pero no pasa un solo día que no agradezca al mundo por teneros a mi lado.

Os quiero a todos y a cada uno de vosotros, sois mis huellas, ya lo sabéis.

Con todo mi amor, Sandra.





sábado, 20 de noviembre de 2010

Hace ya tanto...

...que no escribía aquí, que no se si es la falta de práctica o que tengo la muñeca abierta, pero mis dedos parecen salchichones que no hicieran caso de las señales de impulso que les manda mi cerebro. Total, que cualquier cosa puede terminar apareciendo en esta entrada, así que no me lo tendré en cuenta cuando vuelva sobre mis pasos y lea la sarta de estupideces que voy a escribir.

Varios puntos a tratar:
  • Dificultad de vivir sola
  • Como me gusta no saber que me va a pasar mañana
  • ¿Hueca como una castaña podrida?
Vayamos por partes. Dificultad de vivir sola. Pues sí. Lo reconozco, no me da vergüenza. Me esta resultando tremendamente difícil acostumbrarme a no escuchar nada cuando llego a casa. Al que le guste la soledad constante deberían encerrarle. Añoro tomarme el café de las seis de la tarde con mi madre, mientras oigo de fondo los ronquidos de mi padre en el sofá del salón. Añoro preparar la cena, ¡con lo harta que estaba de prepararla cuando vivía con mis padres! Con lo poco que me gustaba ver películas romántico-comedias con mi madre antes y que ahora resulta que se me antoja un plan genial para un sábado por la tarde.
Lo asumo, se me cae la casa encima. No puedo con ese eco que resuena cuando avanzo por el pasillo. En fin, será cuestión de tiempo como me dice todo el mundo, pero aquí me hayo, en casa de mis padres durmiendo en mi cama.

Segundo punto. Como me gusta no saber que me va a pasar mañana. Si, definitivamente me encanta la incertidumbre de mi vida. Tampoco es que no sepa donde voy a amanecer al día siguiente, pero valga como ejemplo la tarde de ayer. Parecía que estaba planificada al milímetro, pero no. Al final no pude ir a la clase de egipcio que daba Ana, porque me llamaron de la guardia 45 minutos antes de que empezara. Vidi vino conmigo a por el portátil al coche, pero no tenía batería. Encontramos un bar donde muy amablemente nos dejaron hacer uso de la luz. Llego Paz, la clase empezaba en cinco minutos pero yo no había terminado. Total, me perdí la clase. Vi a Laura de refilón y terminamos comiendo un perrito gigante, Ana, Vidi y yo en un sitio que se podría describir como amontonado. Genial, la tarde! Un 10.

¿Hueca como una castaña podrida? Parece ser que sí. No consigo que mis relaciones sigan. Siquiera que duren, solo simplemente que despeguen. Y se que es por mi culpa, no consigo vaciar mi mochila de todos mis miedos y no hago mas que comparaciones odiosas y eso no hay ser humano que lo resista. Así que así me pasa, que no consigo mantener a nadie a mi lado. Y lo peor no es que se vayan, es que yo los echo. Hueca, así me encuentro.

martes, 14 de septiembre de 2010

Pensé que no me iba a gustar...

... pero que equivocada estaba.

¿Un libro sobre un montañero? mmmm, no se yo, pensé. Pero no se trata de un libro sobre montañas, ni expediciones, ni ocho miles, se trata de un libro sobre la vida, la vida como la entendía Iñaki Ochoa de Olza. Y a mi sinceramente, me esta entusiasmando. Gracias por regalármelo.



domingo, 5 de septiembre de 2010

Mi madre es bruja

No va y me dice según se levanta de la siesta que se ha soñado con que tengo novio. Dice que lleva semana y media soñando con un chico al que no le ve la cara, grande, alto y que por mas que lo intenta solo le ve de espaldas.

Por curiosidad le he preguntado, "si le ves de espaldas, ¿de que color tiene el pelo?" A lo que se ha quedado pensando y me ha soltado tan tranquila, "pues no se decirte, creo que no tiene pelo". A poco se me va el café por el pulmón y muero de un ataque de tos. He disimulado como he podido y me he levantado a recoger las tazas.

Lo que da de sí un domingo en casa...

Pintor de brocha gorda.

Mi padre, carnicero de profesión, ebanista frustrado y ahora metido a pintor, de brocha gorda, no vayamos a confundir términos.
Se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido ahorrarse unos duros y pintar el solito toda la casa. El intento le honra y además hay que decir que lo esta haciendo muy bien y que esta quedando genial.

Hasta esta mañana, que nos ha puesto el corazón en la boca y hemos pensado que se había caído de la escalera y se había abierto la crisma. Hay que decirlo claramente, mi padre es un poco quejica, bastante hipocondriaco y negativo hasta la saciedad, así que cuando le hemos oído gritar y quejarse nos hemos puesto en lo peor. Mi madre y yo estábamos en la terraza, y hemos salido escopeteadas hacia el dormitorio. Alivio es lo primero que he sentido y después una risa incontrolable que ha hecho que fuera corriendo a por mi cámara para intentar inmortalizar la escena.

Blanco, de los pies a la cabeza. Eso le pasa por intrusismo profesional.





jueves, 2 de septiembre de 2010

Una a una...

...me voy a tener que comer las letras del título de este blog.

¿Cómo expresar con palabras y por escrito, todo, todo lo que sentí ayer? Desde la nostalgia que experimenté por volver a estar en Pamplona hasta el temblor de todo mi cuerpo cuando le vi después de tres años y medio.

El viaje fue interminable, por culpa de las obras en la nacional I, la lluvia incesante y porque yo era un cúmulo de ansiedad y todo coche que se me ponía delante me daba la sensación de estar frenando mi camino.

Pero llegué y le llamé, me había perdido, jajaja (nota: quiero un tom-tom de esos para reyes, a pesar de que los odio). El caso es que me guió y bueno...aparque el coche (me tiemblan las manos aun al recordarlo), baje, y me senté a esperarle. No tardo nada. Cuando le vi me incorporé como un resorte y me fui hacia él. Y me abrazó. Me abrazó con tal fuerza que hundí la cabeza en su clavícula, como queriendo desaparecer del mundo. Me puso una mano en la cabeza, me acarició el pelo y me sostuvo porque me temblaban las piernas. Nos separamos un momento y me beso. No lo puedo describir, lo siento. Después de dos meses chateando durante horas (mas todavía estas últimas semanas), después de haber estado la tarde anterior al teléfono tres horas intentando entre los dos imaginar lo que haríamos, lo que nos diríamos, pues la verdad es que no soy capaz de expresarlo. Todo lo que diga, todo calificativo o adjetivo que utilice no va a alcanzar para describir ni siquiera la mínima parte de todo lo que sentí.

Cuando conseguimos separarnos y respirar, nos sentamos y comprobamos que ambos eramos un manojo de nervios, nos temblaban las manos, las piernas...pero seguimos besándonos. Entonces apareció Carmen, una compañera de...(pausa)...Creo que no he escrito aun su nombre. Apareció Carmen, una compañera de Alfonso (ahora si!). Yo la conocí cuando estuve en el 2007 trabajando en Pamplona, la costó reconocerme, pero lo hizo, y luego me preguntó que que hacía por Pamplona, a lo que ella misma acto seguido contestó, "bueno es evidente lo que estabas haciendo pero...", jajaja. Supongo que estaba flipando. Espero poder hablar con ella más tranquilamente en las próximas visitas.

Y sí, el amor te quita el apetito, te roba el sueño y fatiga. Me duele todo el cuerpo del viaje, pero cada vez que giro el cuello para desentumecerlo de las cuatro horas de viaje, pienso, recuerdo y siento cada palabra que me ha dicho, cada roce de sus dedos, cada caricia de sus manos y cada beso que me ha dado.

Me he alimentado de sus besos y he descansado entre sus brazos. He vuelto a ver Pamplona de su mano. ¡Cómo me gusta esa ciudad! Nos hemos besado en cada cada calle, en cada esquina. Y me he sentido comprendida, escuchada, arropada y amada como nunca, nunca me había sentido hasta ahora.

Si el amor existe, debe de ser clavadito a todo esto.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Con el corazón en un puño...

...los sentimientos a flor de piel, y el alma tranquila y libre para poder ser feliz.

p.d: Será que me lo has enviado tu, Oma?